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EL PORTAL DE REFERENCIA EN BIOCONSTRUCCIÓN

Bioarquitectura en un elevator (speech)

Ahora la gente, al entrar en el ascensor ni te mira ni respira, pero volvamos al maravilloso mundo prepandémico, donde en un ascensor te sueltan: “oye.. y eso a lo que te dedicas… la bioarquitectura… ¿de qué va?”

Típica pregunta que no sabes por dónde empezar…, pero vamos a ello… Todo sea por la evangelización, por la consciencia ecológica… ejem…

Entonces empiezas a hablar de la bioconstrucción, de materiales sanos, libres de tóxicos, de radiaciones que tienes que evitar, que si de clientes con SQM y de arquitectura integrada en la naturaleza…

Pero no…, no me vale porque estoy hablando de diseño… coño, soy arquitecta… tengo que poner en valor mi trabajo de diseño… ¡y ya voy por la tercera planta!

Y entonces empiezas a hablar de radiestesia, de geobiología, líneas Hartmann y Curry, de Geometría Sagrada… y tu vecina atea empieza a levantar la ceja… y ves que ya hay en su cabeza demasiada información. (Mierda, ya por el sexto!). Y entonces le cuentas que trabajas usando el sexto sentido: la intuición. O el séptimo, según Sheldrake, que demuestra eso de que los perros saben que sus dueños están volviendo a casa.

Y resumes: bioarquitectura es diseñar espacios sanos y naturales para que tu alma habite en paz.

Amen.

Muy bonito te ha quedado el elevator speech, angelita, pero llegas al estudio y zasca… bofetada con la realidad: normativas, CTEs, limitaciones físicas, económicas, y tú con la escuadra, el cartabón y el compás, con la plantilla de la flor de la vida y el número fi, la raíz de dos y la cuadratura del círculo, cortocircuitando como con un Sudoku nivel Dios.

De repente, me caigo del burro. No va por ahí, no. Toda la vida formándome en numerología, diseños bioclimáticos perfectamente estudiados con la dinámica del movimiento del sol, el viento, el climograma de Givonny, el de Olygay, cientos de números para la eficiencia, …y te das cuenta de que todo está en lo mental, cuando tú lo que buscas es la conexión con lo humano, lo emocional.

Lo que pasa es que en nuestra era del inconsciente, intentamos reducir todo a fórmulas abstractas que nos conectan con lo mental, cuando la solución es desconectar la mente y diseñar desde la intuición.

De hecho, los pitagóricos usaban los números para alcanzar el ekstasis intelectual, números sagrados, puros, incorpóreos y etéreos, pero más allá de eso, los mismos pitagóricos consideraban el cuerpo como una especie de instrumento musical en el que cada cuerda tenía que tener una tensión y un equilibrio correctos. Para afinar se necesita relajarse, sentir y escuchar con atención. Y resulta que los pitagóricos eran iniciadores de la psicoterapia e inducían al paciente en una alocada música de tambores para bailar frenéticamente hasta alcanzar el agotamiento y el sueño curativo en una especie de trance o terapia de abreacción, necesaria cuando el alma está desentonada. ¿Y si pongo a mis clientes en trance?

No. Ellos no, pero tú sí. Con o sin números, es necesario conectar con el inconsciente para diseñar en armonía. Muy bonito. Pero eso ¿cómo se hace? Te cuento:  

Pues resulta que Kekulé, un día de junio de 1865, volviendo a su casa en transporte público, se quedó adormecido con el sonido machacón de los cascos de caballo sobre el pavimento de piedra por Ghant, y se despertó de golpe habiendo resuelto el caso de la estructura molecular del benceno, con una teoría de conexión circular que luego ha sido ratificada por muchos científicos, incluso Linus Pauling que en 1932 lo aplicó a la mecánica cuántica de la estructura química.

Y esto, ¿qué es? Pues es el fenómeno Eureka. El mismo que hizo salir desnudo y correr por las calles de Siracusa a Arquímedes, al descubrir, en su momento de relax, el reto de cómo medir si una corona de oro era autentica 100% o una aleación. Y es que nos han hecho creer que el pensamiento válido es el consciente, cuando los mayores enigmas de la historia se han resuelto en un modo de inconsciencia provocado.

Y así lo demuestra Isaac Asimov en 1971, en un artículo científico (por si no lo sabéis, era tan buen científico como escritor de ciencia ficción) demostraba que cuando el camino del pensamiento consciente queda estancado, y la persona deja errar su pensamiento, el proceso se rige por un control automático involuntario que piensa mientras no se está pensando. Y este mismo mecanismo involuntario, que es más profundo, es utilizado años más tarde por la teoría sistémica de Hellinger para resolver conflictos anudados en el subconsciente que nos condicionan las acciones conscientes. Y todo esto lo ratifica Erik Kandel, premio Nobel en Fisiología y Medicina, apoyado en las ideas claves de las teorías de Freud sobre neurología moderna, y mostrando la parte inconsciente del arte, mente y cerebro, que nos lleva a la revolución emocional. También Carl Jung habla de que toda esta información forma parte del Inconsciente Colectivo, y hay teorías que dicen que Einstein era capaz de acceder a esa biblioteca mágica por el contacto con los indios Hopi,…

En resumen, menos mente consciente y más inconsciente para ecodiseñar.

Calma. Respira y siente. Diseñar en trance te llevará a construir proyectos que eleven el sistema vibratorio.

Y si no te ha quedado claro, ¿subimos al ascensor del rascacielos?

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