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Casa Comolar, madera y piedra

Artesanía, arquitectura profesional, bioconstrucción y mucha madera van de la mano.

Queríamos una casa de madera y piedra. En el año 2007, mi compañera Belén y yo compramos una parcela de montaña en Guaso y empezamos la construcción de la que ha sido, desde entonces, nuestra vivienda habitual. Decidimos realizar el proyecto con criterios de bioconstrucción, poniendo en práctica lo que había aprendido en varios cursos realizados. Además, teníamos muy claro que queríamos mantener el carácter artesano y creativo en la construcción. 

Esperábamos un hijo, lo que redobló nuestra ilusión por crear un espacio acogedor, sostenible y versátil en el que abordar con espíritu de aventura su crianza.

Soy carpintero y cuando inicio un nuevo proyecto intento acomodarlo a los materiales que voy a utilizar. Me gusta que la madera me indique la forma de la estructura y el mejor modo de aprovecharla. Procuro ser fiel a su forma natural, su desarrollo, su resistencia…, y su belleza original. Por eso, miro los modos de hacer tradicionales, trabajando con la conciencia de artesano y respetando la esencia de los materiales. 

El proyecto

Trabajamos en el diseño y la realización de nuestra casa con conciencia de artesano y respeto por los métodos y materiales tradicionales, y con total libertad.

Por aquel entonces estaba permitido realizar construcciones en terreno rústico no urbanizable siempre y cuando se cumplieran una serie de requisitos, entre ellos tener más de una hectárea de terreno. Hoy la normativa vigente ya no lo permite, pero entonces obtuvimos los permisos sin ningún problema.

Petra no pudo hacerse cargo directamente de nuestro proyecto y nos derivó a la arquitecta Elena de María Sierra, de Boltaña, con quien colaboraba. María Sierra entendió perfectamente nuestro proyecto y asumió desde el principio todas nuestras ideas, tanto del diseño como de los materiales.

El lugar

Encontramos el terreno perfecto en la ubicación perfecta: en Guaso, la zona central de la Comarca de Sobrarbe, a unos 700 metros del núcleo del pueblo, en una zona alta y con vistas prodigiosas, Monte Perdido, Peña Montañesa, El Turbón, Cotiella, y la zona sur de Biello Sobrarbe.

El terreno tiene más de una hectárea y está situado en una pequeña loma, nuestra casa está abierta a los cuatro puntos cardinales, rodeada de pinos (Pinus), chinebros (Juniperus), carrascas (Quercus) y vegetación propia de monte bajo.

La obra

La casa está construida de piedra y madera. Así lo marca la normativa, pero ese era también nuestro deseo y fue la raíz de nuestro proyecto desde que lo comenzamos a vislumbrar. Prácticamente todos los materiales son autóctonos y compatibles con los criterios de bioconstrucción. 

La estructura de los muros es de ladrillo de termoarcilla con un forrado de 25 cm de piedra de la zona y una capa intermedia de 4 cm de corcho, lo que proporciona un aislamiento óptimo. 

El tejado está formado por una estructura de abeto, con una cama de tabla de 27 mm y otros 12 cm de tablero de corcho bajo la teja artesana de arcilla. 

Los cerramientos son de madera con doble junta y los cristales de las ventanas, dobles de Climalit. Usamos cáñamo y lana de madera para reforzar el aislamiento en algunas zonas de juntas.

Por todo ello la casa ha recibido una calificación energética de clase “A”.

Suministros

Otro de los requisitos que implicaba el permiso para construir en terreno rústico era que el acceso a los suministros (agua, luz y residuos) corriera por nuestra cuenta. Eso también era compatible con nuestra idea de autosuficiencia energética y, obviamente, optamos por la energía solar. 

Respecto al agua, el ayuntamiento nos concedió permiso para acceder al suministro municipal, nosotros nos encargamos de la acometida, que compartimos con varias viviendas vecinales. 

En cuanto a los residuos, optamos por construir una fosa séptica y por sanitarios tradicionales en lugar del váter seco. Creo que hoy no lo habríamos hecho, pero en su momento nos pareció la mejor opción.

Energía y calor 

El edificio está orientado al sur para captar todo lo posible el calor solar; en la planta inferior hemos instalado un invernadero aprovechando el desnivel del terreno.

Es energéticamente autosuficiente gracias a las 12 placas solares de 120 V y 24 baterías de 500 W cada una, más un grupo de gasoil de 60 amperios como refuerzo.

La caldera se alimenta desde tres fuentes compatibles: las placas solares para calentar el agua, la paila instalada en la cocina económica, una estupenda cocina de leña que es el corazón y el motor nutricional de nuestra familia a muchos niveles, y el gas propano que también alimenta la cocina convencional anexa a la económica. Además, toda la casa dispone de suelo radiante, y ese es uno de los aciertos de diseño que más celebramos.

La madera

Quisimos que la escalera interior de la casa no estuviera en medio de la planta para evitar los trastornos en el calentamiento que esa disposición conllevaba y decidimos colocarla en una especie de torre redonda adosada, al sur de la vivienda, y hacerla en espiral. Es una escalera tallada a azuela artesanalmente, sin eje central y construida sobre una espiral de madera de pino levantada directamente en el emplazamiento definitivo, formando una estructura autoportante.

Las perneras, tanto en la puerta del baño de la planta principal como en la puerta de la cocina que la comunica con la escalera interior, son de madera de sabina desbastada a mano.

En el cuarto de baño la encimera del lavabo es de nogal y el faldón de la misma es de pino tratado.

Los capialzados son hechos a mano y todos distintos.

La construcción, la autoconstrucción

La construcción fue muy rápida, prácticamente se realizó en año y medio. Me di de alta como autoconstructor y contraté a personas con las que solía trabajar en otras obras, de confianza y con la implicación extra de trabajar “en familia”. Nos tocó aprender oficios que hasta ahora solo habíamos visto hacer a otros profesionales, alicatar, colocar papel pintado… Y resolver los problemas que surgían sobre la marcha, con la libertad de hacerlo para nosotros mismos. Con la responsabilidad de tomar la mejor decisión. Para buscar soluciones teníamos sobre la mesa tratados y revistas de construcción y bioconstrucción y cuando no trabajábamos pensábamos y diseñábamos, hasta conseguir lo que buscábamos.

Autoconstruir es un privilegio; es creatividad, responsabilidad y compromiso al máximo.

Los primeros meses, que coincidieron con la llegada de nuestro hijo, fueron duros en cuanto a la adaptación que supuso, porque nos fuimos a vivir a nuestra casa, como otros tantos autoconstructores, con la edificación aún sin rematar en demasiados “pequeños” detalles. Pronto aprendimos a controlar bien la energía, cocinando en la cocina económica mientras su calor se distribuía por todo el suelo radiante (¡cómo hemos deseado cada otoño, con los primeros fríos, volver a encender esta cocina!). Nada más llegar nos olvidamos de las facturas de la luz, aunque no de mirar el mapa del tiempo. Un amigo nos dijo: “vivir con energía solar es como conducir por una carretera comarcal… lentamente…” con conciencia y responsabilidad. No hay derroches.

Y la familia…

Nuestro hijo se ha criado aprendiendo todo esto (aclimatar la casa, cuidar del huerto y de las gallinas, cortar leña, hacer compost…) a la vez que nosotros. Para él ha sido un aprendizaje de un valor difícil de calcular; para los tres, una experiencia inolvidable.

Construir con nuestras manos una casa autosuficiente, vivir y crear una familia en ella es mucho más que la suma de estas experiencias: es el motor del hogar, de la familia y de la vida de los tres. 

No imaginamos ninguna aventura comparable a esta, ni cambiaríamos la experiencia y todo lo que hemos aprendido por nada del mundo. Y es que no solo hemos aprendido a hacer tal o cual cosa, no. Lo principal de nuestro aprendizaje tiene que ver con la certeza de vivir en armonía con nuestro entorno, con el desarrollo de nuestra conciencia ecológica, con el respeto por todo lo vivo y por nosotros mismos, y con lo que hacemos para seguir vivos y mejorar…Tiene que ver con tener espacio para la amistad, los trabajos comunales, la acogida, las fiestas, las cenas y hasta nuestra boda. En definitiva, tiene que ver con lo que somos y con lo que hacemos para acercarnos a lo que queremos ser.  

Ficha técnica

  • Promotor: Miguel Sevil
  • Arquitecta: Elena de María Sierra
  • Arquitecta Técnica: Vanesa Carrera Domingo
  • Gremios: distintos profesionales de albañilería y construcción.

Ficha de materiales

  • Termoarcilla
  • Piedra para el exterior.
  • Instalación de fontanería: cobre.
  • Aislantes: corcho y lana de madera
  • Madera: pino, roble, chinebro y abeto
  • Electricidad: materiales convencionales.
Superficie construida: 200 m21700 €/m2

Miguel Sevil, es carpintero desde hace más de treinta años, ha aprendido el oficio de carpintería tradicional del Pirineo, diseñando viguería, solado, techumbres en la comarca de Sobrarbe, en Huesca. También ha trabajado en varias empresas, hasta que se dio de alta como autónomo. Fue profesor de carpintería en la escuela taller en Morillo de Tou, desde los años 1996 a 1999. Especializado en carpintería de lo blanco: estructuras, tejados, escaleras, dinteles, etc. Con Pedro Solans de Bielsa, pusieron en marcha la carpintería Sevil y Solans. Trabajaron en algunos proyectos para Petra Jebens-Zirkel, experta en arquitectura orgánica, y con ella descubrió lo que era la bioconstrucción. Entendió que se abría un mundo lleno de posibilidades apasionantes que encajaba perfectamente con su pasión por la artesanía y el saber tradicional, y decidió formarse como bioconstructor. http://miguelsevil.blogspot.com/

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