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Una casa en Galicia entre bosques y cob

Edificada sobre una casa hundida. Construida con cob, con cubierta vegetal, en piedra y cubierta con pizarra.

Los clientes (él americano y ella británica) vendieron su casa en Londres y se mudaron a Galicia en busca de más naturaleza y mayor calidad de vida. Tras mucho buscar (en Galicia la vida se desarrolla en aldeas y las casas aisladas son escasas), encontraron una casa hundida de piedra y pizarra en una zona boscosa cerca de Monforte de Lemos.

El terreno tenía un pozo propio, bosques y prados y ahora les faltaba la otra parte de su sueño: una casa de cob. Contactaron con Hábitat Social de Coruña, y a través de una amiga común, se pusieron en contacto conmigo. 

El proyecto

Tenían muy claro lo que querían: una casa luminosa, con grandes áreas acristaladas al sur y con una terraza generosa. Querían usar sólo materiales ecológicos y preferentemente locales. El barro de la parcela era ideal y en lugar de paja de cereal íbamos a utilizar el mismo pasto del terreno. La arena de polvo de granito de una cantera de la zona.

La obra

Empezamos la obra en septiembre de 2015. Decidimos conservar parte de la casa existente de piedra, aunque había que repararla y recrecerla para tener espacios más altos. La parte en cob sería mayor en planta y en volumen que la de piedra. Simplificando, podríamos decir que la casa es de dos espacios rectangulares, uno completamente en cob y con cubierta vegetal y el otro en piedra y cubierto con pizarra. Ambos conectados, tanto en planta baja como en planta alta.

Los cimientos

Excavamos los cimientos. Unos “pedreiros” de la zona arrancaron con el zócalo. La piedra del lugar es una cuarcita muy difícil de romper y ellos son especialistas. Ellos mismos se encargarían de reparar y recrecer la parte de piedra.

Nivelamos y echamos la base del suelo con hormigón, y a la segunda semana ya empezamos a poner barro.

La pileta para el barro

La pileta medía alrededor de 2 x 3 m x 70 cm de profundidad.

Cada tarde se echaban veinte carretillas de material (12 de arena y 8 de tierra, más pasto sin trillar), eso es un metro cúbico.

Cada día pisábamos ese material y lo colocábamos en el muro por la mañana.

Por la tarde yo volvía a llenar la pileta y cortaba los muros con el machete.

Aquel otoño fue de mucha lluvia y nos costó levantar muros. A finales de noviembre cubrimos toda la obra, bien cubierta y protegida, y nos fuimos a casa a pasar el invierno.

El año 2016 fue excepcionalmente seco en la zona, no perdimos ni un día por mal tiempo.

El forjado

Todas las vigas utilizadas en la casa fueron rollizos de castaño de un aserradero a 10 km del lugar.

Las traían con una cara aplanada, teníamos que descortezar y lijar con la radial. Las secciones eran enormes, una parte la tuvimos que mover con grúa y otra parte con maña y fuerza.

Sobre las vigas del forjado colocamos tabla de castaño, como tabla de obra, para poder trabajar, al final de la obra se dejó la tabla. Sobre ella se colocaron 4 cm de corcho negro en placa y encima se colocó tarima flotante de castaño

Cocina con encimera de granito.

Los muros

Mientras yo terminaba el piso superior, los pedreiros subieron los muros, más de un metro con piedra de la misma casa. Unos especialistas en pizarra vinieron a colocarla a la manera tradicional.

Fue muy bonito verles trabajar. Llevaban mucha herramienta cara, muy especializada. En esta obra mi mayor orgullo era construir prácticamente solo y con una cajita de herramientas cada día más pequeña. Verles desplegar esa abundancia me hacía dudar de mi profesionalidad.

La cubierta

La cubierta llevaba dos jácenas gigantes de 600 kg cada una, que sostenían todas las viguetas.

Sobre ellas colocamos tarima de castaño, 8 cm de corcho negro y el EPDM de la cubierta verde.

Sobre el tejado echamos tierra aligerada procedente de un vivero cercano. Hecho el tejado nos fuimos a pasar el invierno a casa y regresamos en febrero de 2017.

Las puertas y ventanas

Entonces colocamos puertas y ventanas, empotramos la electricidad y revocamos por dentro y fuera con la misma tierra del lugar, bien cribada y estabilizada con un poco de cal. El resultado, tanto estético como de resistencia a la lluvia, ha sido excepcional.

Con el tiempo los propietarios le dieron una capa protectora de silicato potásico y ha quedado para toda la vida.

Carpintería

La carpintería, también de castaño y local, es de excelente calidad: perfil europeo, cristales dobles, hecho con ganas y colocado con ilusión. El carpintero se buscó un espadín de motosierra especial para encajar las grandes cristaleras en los pilares y vigas redondas que se había colocado.

La tabiquería la realizó con madera y corcho.

Baños

Los dos baños cuentan con retretes de compostaje de tipo carrusel.

Energía

Para calentar la casa es suficiente con una estufa de leña.

No pensaban poner renovables, pero cuando vieron que Unión Fenosa metía su narizota y decidía sobre cosas como el extractor de la cocina, cambiaron de idea y ahora tienen placas fotovoltaicas con almacenaje en batería y un generador de apoyo.

Salón principal con una pequeña chimenea de biomasa.

El proceso de la construcción

La obra fluyó sin apenas problemas. Fue complicado encontrar un buen pisador de barro, nunca me había pasado. Pasaron dieciséis por la pileta: unos enfermaban, otros se marchaban antes de acabarla, otros los echaba yo. Al final hubo dos que sí valían y con ellos acabamos la casa.

La relación con los arquitectos fue pésima, pero todos fuimos lo suficientemente profesionales para seguir hablando de las cosas importantes de la obra. Eso sí, nunca más.

Con los clientes la relación fue y sigue siendo magnífica. Ellos pusieron de su parte para mantener en todo momento la empatía, convirtieron en costumbre cenar juntos una vez al mes y esas veladas de carne asada y vino rosé hicieron más por el éxito del proyecto que cien planos detallados.

Fueron 15 meses de trabajo, de los cuales 4 estuve solo y en los otros 11 tenía un chaval 5 horas por las mañanas.

Disfruté cada momento y disfruté de pasar ese tiempo en Galicia. Soy un privilegiado.

Rellenados los cimientos y acabado el zócalo de piedra, las primeras hiladas de cob sirven para nivelar y ayudan a visualizar la casa.
Aquí empezando el segundo piso. Es verano y echamos cada mañana un metro cúbico de cob. Por las tardes recorto a machete y relleno la pileta.
Los ensambles de las vigas a base de motosierra, formón y radial, a veces tenían formas muy peculiares.
Las estructuras mixtas (mampostería y madera) son muy eficientes en recursos y mano de obra. Este primer pilar supuso un cambio de dinámica en la obra.
15 meses una persona, jornada completa.
11 mese una persona 1/2 jornada
60 m2 de COB en total
1 m3 de cob 600 €

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