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Entre Pinos: una casa pasiva en Lliçà de Vall

Un refugio en plena naturaleza, respetando la topografía del terreno y la vegetación autóctona, dos elementos fundamentales en la configuración del proyecto.

¿Vivir entre pinos? La Casa Roure, situada en un terreno elevado y rodeada de un frondoso bosque mediterráneo, se erige como un ejemplo paradigmático de arquitectura sostenible; la eficiencia energética y el confort se fusionan de manera impecable con el entorno natural.

Este proyecto no solo busca ofrecer un hogar cómodo y funcional a sus habitantes, también pretende minimizar su impacto ambiental al aprovechar al máximo los recursos naturales disponibles, garantizando una alta calidad de vida sin comprometer la salud del planeta.

Un proyecto en equilibrio con el paisaje

Desde su concepción ha sido pensada como un refugio en plena naturaleza, respetando la topografía del terreno y la vegetación autóctona, dos elementos fundamentales en la configuración del proyecto.

La estrategia de diseño se basa en la integración armónica de la vivienda con el paisaje circundante, aprovechando las ventajas que ofrece su ubicación para optimizar el uso de la luz solar y la ventilación natural. De este modo, la casa se adapta a su entorno, que lo complementa, creando un espacio donde el hogar y el bosque mediterráneo coexisten en armonía.

La pendiente natural del terreno y la densa vegetación que rodea la casa han sido factores determinantes en cada una de las decisiones arquitectónicas tomadas durante el desarrollo del proyecto. Lejos de imponerse con una estructura que contraste con el paisaje, la vivienda se ha diseñado de forma que se funde con el entorno.

La orientación y distribución se ha concebido para aprovechar al máximo las condiciones climáticas de la región, logrando una conexión visual y física entre el interior y el exterior, sin interrumpir la continuidad del bosque que la rodea.

Vistas del edificio entre los pinos.

Diseño funcional y espacios vivos

Uno de los pilares fundamentales en el diseño de la Casa Roure es la optimización de los espacios, logrando un equilibrio entre funcionalidad y confort.

La volumetría compacta de la vivienda distribuye las distintas áreas eliminando espacios innecesarios y garantizando una circulación fluida entre los diferentes ambientes.

Distribución y diseño interior, iluminación, conexión con el exterior

La vivienda se organiza en torno al comedor, que se ha concebido como el núcleo central del hogar y alrededor del cual se agrupan los tres volúmenes principales que conforman la casa.

Estos volúmenes delimitan las áreas privadas, asegura la privacidad y el aislamiento acústico necesario para el descanso de los habitantes y, al mismo tiempo, facilitan una conexión constante con los espacios comunes.

La cocina se concibe como un espacio servidor y, por tanto, cerrado, pero en conexión directa con el comedor y sala, siendo la excepción a la regla, permite una circulación fluida y mantiene la relación visual con los espacios exteriores.

El comedor, núcleo central. Paredes interiores de ladrillo visto, revocado con cal.
Cocina abierta al comedor. Participa de la conexión.
Conexiones entre espacios.

Diseño pasivo

El diseño interior de la casa se caracteriza por la amplitud y la luminosidad, con grandes ventanales de madera de baja emisividad que permiten la entrada de luz natural durante todo el día.

Estos ventanales contribuyen a reducir la necesidad de iluminación artificial y también establecen una conexión visual directa con el paisaje exterior, difuminando los límites entre el interior y el exterior de la vivienda. Esta fluidez entre ambos espacios es esencial para crear un ambiente relajante y armonioso, donde la naturaleza es una extensión natural del hogar.

Los voladizos de la casa contribuyen a la desmaterialización de las fachadas y juegan un papel fundamental en el confort térmico, al proteger los espacios interiores del sol directo en verano, mientras que permiten la entrada del calor solar en invierno.

Este diseño pasivo es una de las claves para asegurar un ambiente interior cómodo durante todo el año, sin la necesidad de recurrir a sistemas de calefacción y refrigeración convencionales.

La obra, materiales y construcción sostenible

La Casa Roure refleja un fuerte compromiso con la sostenibilidad, en términos de eficiencia energética y también en la elección de materiales para su construcción.

La vivienda se ha edificado utilizando materiales locales y de bajo impacto ambiental, con el fin de reducir al máximo la huella ecológica del proyecto.

Movimiento de tierras

El movimiento de tierras de la vivienda se ha ejecutado siguiendo un criterio de compensación de volúmenes, minimizando la alteración del terreno natural. La excavación se ha optimizado para que la tierra extraída se reutilice in situ, ya sea en rellenos estructurales, formación de taludes o mejora de la topografía del entorno.

De este modo, se reduce la necesidad de aportes externos y se evita la generación de excedentes, asegurando un equilibrio entre la intervención y la conservación del paisaje. Esta estrategia disminuye el impacto ambiental y mejora la eficiencia del proceso constructivo.

El sistema de contención se ha diseñado para integrarse con el entorno, utilizando muros de rocalla procedente de piedra caliza de la zona. Esta solución minimiza el uso de hormigón y maximiza la reutilización de materiales locales.

Como estrategia adicional, el cerramiento de la parcela se ha concebido exclusivamente como un límite perimetral, sin función estructural de contención, ya que la estabilidad del terreno se garantiza mediante el talud natural existente, optimizando los recursos y respetando la morfología del paisaje.

Estructura, muros portantes, pilares, paredes interiores

La estructura combina muros portantes de ladrillo cocido con biomasa y pilares de madera FSC que optimiza el aislamiento térmico de la vivienda y contribuye a una mayor durabilidad y resistencia estructural.

Se ha resuelto principalmente con muros de carga de ladrillo gero, se ha optimizado su disposición para reducir la necesidad de elementos adicionales.

Como solución puntual, se han dispuesto tres pilares de madera en las esquinas y la zona central, aportando refuerzo estructural sin comprometer la eficiencia del sistema constructivo.

La modulación del ladrillo se ha diseñado con precisión, sin cortes o desperdicios, todas las piezas son enteras. Este enfoque garantiza una construcción optimizada, con un menor impacto ambiental y un uso eficiente de los recursos.

Las paredes interiores se han realizado con ladrillo cerámico.

Cerramientos

Los cerramientos de la vivienda se han resuelto con las mismas cajas cerámicas utilizadas en la estructura, formado por ladrillo cerámico cocido con biomasa. Se garantiza la continuidad constructiva y optimiza recursos.

Esta solución aporta inercia térmica, transpirabilidad y una excelente regulación higrotérmica, reduciendo la demanda energética de la edificación.

La cubierta, sistema invertido

La cubierta de la vivienda se ha resuelto con un sistema invertido, logrando durabilidad y eficiencia térmica.

Se compone de un forjado unidireccional de viguetas y bovedilla cerámica.

Sobre el forjado se ha ejecutado una capa de formación de pendientes con hormigón aligerado y dos capas tela impermeable.

A continuación y sobre esta base, se ha dispuesto un aislamiento térmico de 15 cm, que mejora el confort interior y reduciendo la demanda energética.

El acabado final con gravas proporciona protección frente a la radiación solar y el desgaste, además, facilita el drenaje y el mantenimiento.

Aislamiento y eficiencia energética

Para mejorar el comportamiento térmico y la eficiencia energética, en su cara exterior se ha aplicado un sistema SATE compuesto por paneles de fibra de madera y un revoco de cal; aseguran una alta eficiencia energética, ya que permiten que la vivienda «respire» de manera natural, evita problemas de condensación y mejora el confort interior.

Los forjados unidireccionales con bovedilla curva cerámica aportan inercia térmica, ayudando a reducir el consumo energético al almacenar y liberar calor según las variaciones de temperatura, lo que optimiza la climatización pasiva de la casa.

Revocos interior, exterior. Tratamientos

Los acabados interiores de la vivienda se han resuelto con soluciones transpirables y de bajo impacto ambiental.

En el interior de las cajas cerámicas se ha aplicado un revoco de cal que mejora la regulación higrotérmica y aporta una terminación natural y saludable.

En las zonas donde se ha optado por dejar el ladrillo visto, se ha utilizado una pintura al silicato en base agua que permite la difusión del vapor de agua sin alterar la estética del material. Estas soluciones garantizan un ambiente interior confortable, libre de tóxicos.

Tratamientos de la madera

Para proteger la madera sin alterar su apariencia natural, se ha utilizado un lasur mineral a base de sol-silicato que ofrece una alta resistencia frente a la intemperie sin formar película ni generar descamaciones con el tiempo. Su formulación permite que la madera mantenga su transpirabilidad, regulando la humedad de manera natural y evitando problemas como la deformación o el agrietamiento.

El uso de tratamientos libres de tóxicos es clave ya que muchos barnices y pinturas convencionales contienen compuestos orgánicos volátiles (COV) que afectan la calidad del aire interior y pueden tener un impacto negativo en la salud.

Siguiendo los principios de la bioconstru cción, se ha optado por un acabado ecológico, libre de disolventes y sin emisiones perjudiciales, garantiza un ambiente más saludable para los habitantes de la vivienda y reduce el impacto ambiental del proceso constructivo.

Iluminación, priorizar la luz natural

La iluminación se ha diseñado para priorizar el uso de luz natural, reduce el consumo energético y crea un ambiente más saludable.

Los grandes ventanales de madera de baja emisividad, permiten la entrada de luz durante todo el día, lo que minimiza la necesidad de iluminación artificial.

En zonas de vida como los espacios de descanso o estudio, se han incorporado elementos de protección solar que tamizan la luz, como voladizos y lamas de madera, que suavizan la luz y evitan deslumbramientos, garantizando un confort visual adecuado.

Para la iluminación artificial, se han empleado luminarias LED de bajo consumo.

Vista al exterior. Ventanales que aportan luz natural.
Foto 13.3. Luz tamizada mediante protecciones solares.

Instalaciones, eléctricas, fontanería, sala de máquinas, etc.

Las instalaciones se han diseñado con un enfoque de mínima intervención, facilitando recorridos y reduciendo la cantidad de canalizaciones necesarias para evitar un impacto innecesario en la estructura.

Sistema de instalación eléctrica en espiga, reduce la potencia de cada circuito debido a que cada recorrido eléctrico tiene menos potencia y reduce la exposición a los campos electromagnéticos.

Biocompatibilidad

Allí donde han sido imprescindibles, se ha priorizado la funcionalidad y la biocompatibilidad, empleando materiales libres de elementos tóxicos y sistemas de distribución eficientes.

Instalación eléctrica

La instalación eléctrica sigue criterios de electrobiología, minimizando los campos electromagnéticos.

Fontanería

La fontanería utiliza tuberías libres de PVC en toda la vivienda, para garantizar la calidad del agua.

Calefacción

La vivienda cuenta con una chimenea de biomasa. Además tiene una bomba de calor por aerotermia, reduciendo al mínimo las instalaciones y asegurando un consumo energético eficiente sin recurrir a sistemas complejos.

Estrategias bioclimáticas y energía

Uno de los aspectos más relevante es su enfoque hacia la sostenibilidad energética. La vivienda ha sido diseñada bajo principios bioclimáticos que buscan aprovechar al máximo las condiciones naturales del entorno para garantizar el confort térmico.

Estos sistemas se basan en estudios previos de demanda energética y en la verificación de resultados tras la ejecución de la vivienda.

Confort térmico. Climatización

Durante el invierno, el confort se logra mediante una chimenea central de biomasa, que solo se activa en los días más fríos del año. Esto garantiza una temperatura agradable sin un alto consumo energético. La vivienda mantiene un ambiente confortable con un mínimo de energía.

En verano, la vivienda se refresca sin necesidad de aire acondicionado. Gracias a la ventilación cruzada y a la posible instalación de ventiladores de techo. Al generar una corriente de aire de manera eficiente se rebaja la sensación térmica en dos grados manteniendo el hogar fresco incluso en los días más calurosos.

El confort térmico se mide utilizando el índice PMV (Predicted Mean Vote), que asegura que la vivienda mantenga un ambiente saludable todo el año, con valores que varían entre -0,7 y 0,7, lo que garantiza un confort óptimo.

Ventilación cruzada

La ventilación también se gestiona de manera eficiente a través de un sensor de CO que activa los ventiladores cuando el aire interior se ve afectado, garantizando siempre un ambiente saludable.

Agua caliente sanitaria

El suministro de agua caliente sanitaria se gestiona mediante una bomba de calor por aerotermia, un sistema innovador y autónomo que, además, reduce significativamente los costos operativos. Por otro lado, simplifica el mantenimiento, evitando así la necesidad de sistemas complejos como suelos radiantes o radiadores. En consecuencia, se logra una mayor eficiencia energética y un menor impacto ambiental.

Esta combinación de estrategias asegura una vivienda confortable, saludable y energéticamente eficiente, sin recurrir a sistemas caros ni complicados.

Gestión del agua y paisaje

La gestión eficiente del agua es otro aspecto clave en el diseño. En línea con el compromiso con la sostenibilidad, la vivienda incorpora un sistema de recogida de aguas pluviales, que permite almacenar el agua de lluvia para su posterior reutilización en el riego del jardín. Este sistema contribuye a reducir el consumo de agua potable, un recurso cada vez más escaso, y favorece la creación de un paisaje más sostenible y resiliente.

El paisajismo de la vivienda también juega un papel fundamental en la integración con el entorno natural. Los muros de rocalla han sido construidos con piedra de la zona, que permiten y favorecen la biodiversidad local. Estos muros no solo tienen una función estructural, también ayudan a consolidar la relación entre la arquitectura y el ecosistema, promoviendo la integración de la vivienda en su entorno sin perturbar el equilibrio natural.

Acceso y paisaje

El acceso a la vivienda se realiza a pie de calle, manteniendo una integración respetuosa con el entorno natural. Desde este punto, un pequeño descenso conduce a la zona de aparcamiento, discretamente ubicada para minimizar su impacto visual.

El recorrido hasta la vivienda se ha diseñado para preservar la continuidad del paisaje, utilizando materiales naturales y soluciones que favorecen la fusión entre la arquitectura y la naturaleza circundante.

Economía circular

Este proyecto ha sido concebido con un enfoque de reciclabilidad y economía circular, se han utilizado materiales locales y de bajo impacto ambiental.

Se ha dado prioridad a la cercanía en la selección de constructores y gremios, promoviendo el uso de recursos de la región para minimizar la huella ecológica del proyecto.

La selección de materiales como la piedra caliza local, la madera certificada FSC y la cerámica cocida con biomasa contribuye significativamente a un ciclo de vida más sostenible. Además, la reutilización de tierra excavada y la reducción de residuos de construcción no solo refuerzan el compromiso con una construcción responsable y eficiente, sino que también minimizan el impacto ambiental.

El proyecto sigue los principios de KM0, enfocándose en el uso de materiales y recursos locales para reducir la huella ambiental. Se ha trabajado con gremios y constructores locales, favoreciendo la economía regional y minimizando el impacto derivado del transporte de materiales.

Esta estrategia de circularidad optimiza el uso de los recursos, favorece la reutilización de materiales y asegura un ciclo de vida más respetuoso con el medio ambiente.

Conclusión

La Casa Roure. A través de su diseño pasivo, la elección de materiales naturales y su integración con el paisaje, esta vivienda demuestra que es posible crear un hogar que minimiza su impacto ambiental y mejora la calidad de vida de sus habitantes.

Es un testimonio de cómo la arquitectura, cuando se aborda de manera responsable y respetuosa, puede ser una herramienta poderosa para preservar la naturaleza y ofrecer espacios de vida que fomenten una conexión más profunda entre el ser humano y su entorno natural.

Ficha materiales

Madera carpintería: pino norte
Pilares: madera laminada
Bovedilla cerámicas, ladrillos cerámicas, de producción local.
Acabados: cal, de Com-Cal.
Pinturas: de silicato al agua, de Keim
Tratamiento de la madera: lasur mineral a base de sol-silicato, de Keim
Iluminación artificial: luminarias led
Panales de fibra de madera, de Ecospai

Ficha ténica

Autores: Arquitectura local www.arquitecturalocal.es
Arquitecto: Oscar López Torres, de Arquitectura Local
Equipo: Juan Torres, Iñaki González
Consultores: Víctor Viscor, Windmill structural consultants . www.windmillstructural.com
Fotografía: Marta Vidal, de Arquitectura Local
Constructora: Jufraed
www.jufraed.com
Ventanas de madera: Carmave www.carmave.com
SATE: Ecospai www.ecospai.com
Revoco de cal: Com-cal www.com-cal.com
Superficie: 138 m2


Arquitectura Local es un despacho especializado en sostenibilidad y eficiencia energética, con un enfoque claro hacia la integración de la arquitectura en su entorno natural.

Su labor se basa en la creación de proyectos innovadores que optimizan el uso de recursos, ademas mejoran el confort y promueven el respeto por el medio ambiente. Así mismo trabajan con una profunda comprensión de las necesidades de cada cliente, diseña espacios funcionales, eficientes y respetuosos con el paisaje, utilizando materiales bajo impacto y tecnologías que favorecen el rendimiento energético. www.arquitecturalocal.es


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