En julio de este año se realizó una presentación para informar a la ciudadanía, integrada en la participación de este plan.
En Navarra, con datos equiparables a otras comunidades, la energía se obtiene en un 80% de combustibles fósiles y en un 20% de energías renovables. Este modelo implica una dependencia energética importante, así como una contaminación elevada. Para paliar estas consecuencias se pretende aumentar la energía de generación propia y renovable.
Para ello, las actuaciones se fundamentan en la disminución del consumo energético (la mejor energía es la que no se consume), en la promoción y el apoyo de edificios y vehículos con cero emisiones y en la reconducción del origen de la energía hacia fuentes renovables, pero también en las redes que optimicen su distribución y en el apoyo a la I+D+i de este sector.
En el sector que nos “toca”, las medidas se centran en el uso de la biomasa en las instalaciones de los edificios, en la aplicación de programas de auditorías energéticas para el alumbrado exterior y de edificios, el apoyo a la rehabilitación energética de edificios, viviendas y barrios; definir y aplicar criterios bioclimáticos para el diseño y construcción de edificios y, por supuesto, apoyar la I+D+i en tecnologías que contribuyan a disminuir el consumo energético, a mejorar la eficiencia energética y a aumentar la proporción del uso de las energías renovables.
Para el horizonte del plan, se pretende alcanzar una reducción del 40% de las emisiones de gases de efecto invernadero respecto al año 1990 y un 50% del uso de renovables en el consumo energético.
