Diversidad de culturas, de lenguas, de tendencias, de identidades, de opiniones, modos de vida, ideologías, dietas, parafilias, modas, colores. Eso y la condena de la violencia. La fáctica (guerras, brutalidad policial, ley mordaza) y la estructural de los privilegios y la desigualdad. No a la Guerra, sin duda. Pero aprovechemos esas conversaciones cuñadas para poner más cosas encima de la mesa, no sólo el eslogan vacío.
Lo de Ucrania no es peor que lo de Siria, Yemen o Tigray. Es otra guerra más. Cruel e innecesaria, y lo último que necesitábamos, ahora que empezamos a ver como el agotamiento de los recursos, la pérdida de biodiversidad y el cambio climático nos llevan de cabeza a una nueva Edad de Piedra. Aunque se acabara hoy, esta guerra ya hará que se dispare el gasto militar, privando de recursos a la educación o la sanidad.
Arbitrariedad
Entre la Covid y esto parece que la vida es algo que nos pasa a nosotros. Llevamos dos años de normas arbitrarias y cambiantes. Y que impone cualquiera: en el supermercado un reponedor te grita por pasar por el pasillo equivocado, la cajera te grita por llevar tres botellas de aceite en lugar de dos. En la terraza de la cafetería te gritan por estar a 1’5 m en lugar de a 2 m de la otra mesa. Cualquiera se inventa una norma y espera que la cumplas y cualquiera pregunta lo que le parece y espera que le respondas (incluso sobre cuestiones protegidas por la Constitución, como es la Salud). Y obedecemos sin siquiera mirar los galones (en el ejército es algo innato, no cualquiera puede dar cualquier orden, nosotros ni nos lo planteamos).
Esta arbitrariedad nos roba dignidad y nos desempodera. A nivel colectivo debemos exigir leyes comprensibles y a nivel individual resistirnos. Primero hablando con las personas y luego protestando. Si hay hojas de reclamación, pues con eso. Si no, con denuncias. No es verdad que no sirva para nada. Y nos devuelve la dignidad.
La intimidad
Cuando leía a S. Zuboff hablando de cómo utilizan nuestros datos para hacernos comprar cosas me entraba la risa. Si a final de mes a mí me quedan 20 €. ¿Qué interés puede tener el amigo Zuckerberg en mis hábitos? Pero igual ese no es el tema. Carissa Veliz, profesora en Oxford, lo plantea desde otro punto de vista: la privacidad es nuestra esfera íntima, donde somos vulnerables. En nuestras búsquedas, en nuestros likes, mostramos nuestras fragilidades, nuestros sueños, nuestras fantasías y nuestros miedos. Sentir que eso no nos pertenece nos crea inseguridad. Lo más usual es que esos datos queden en un servidor en Islandia y nunca salga nada de eso a la luz, ni suplanten nuestra identidad ni nos discriminen ni nos humillen públicamente, pero por supuesto que podrían hacerlo y lo sabemos. Eso nos hace vulnerables y nos desempodera.
Y tienen nuestros contactos porque se los hemos dado. (La gente que sí nos importa lo que piensen de nosotros). Es de locos.
Incluso los que no se planteen dejar las redes sociales deberían proponerse al menos eliminar la cuenta y abrirse una nueva «fake», y con Google otro tanto. Y recuperar el control y reducir la vulnerabilidad.
Del Decrecimiento se ha dicho siempre que le falta gancho, que no ilusiona a nadie. Del Minimalismo que es una nueva moda de gente rica y que su estética es aburrida y gris.
Conceptos transversales
Los libros «Frugal Hedonism» y «Sustainable Hedonism» intentan dar argumentos para hacer de puente entre uno y otro. Con conceptos transversales, como el «slow food», el ocio creativo o añadir color y quitar «pose» al minimalismo. Impecables en su diseño de una ideología con el potencial de cambiar la vida de la gente, he echado de menos más concreción. Yo añadiría las bicicletas, las hamacas, los instrumentos musicales pentatónicos (cualquiera puede hacer música que suene bien), cocinar en wok, hacer pan en la sartén, juguetes Montessori o la demanda política de espacios comunes de calidad (parques, piscinas, auditorios, consevatorios, centros cívicos, locales para grupos excursionistas o para ensayar música, sociedades gastronómicas, etc.).
Por cierto que en el blog de EcoHabitar pondremos en poco información sobre cómo hacer una Caja Bruja y cómo cocinar con ella. Al precio que se va a poner el gas…
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