EcoHabitar

Apología de la habitabilidad regenerativa como motor de la construcción

La biohabitabilidad no es una "alternativa", es la única forma de habitar que no nos llevará al abismo. Soluciones a los retos planteados, para que la habitabilidad pueda convertirse en motor regenerativo de la construcción, de la conservación del territorio y de una ética adecuada a estos tiempos.
habitabilidad regenerativa

¿Que consideramos habitabilidad regenerativa?

A lo largo de los pasados 4 artículos sobre Habitabilidad, hemos propuesto una refundación del concepto de habitabilidad, integrando dimensiones ecológicas, socioculturales y éticas, más allá de los enfoques tradicionales inmobiliarios o reglamentarios.

Proponemos que la habitabilidad vincule vivienda, salud de los hábitats y sostenibilidad planetaria, visto que el estilo de vida «occidental» amenaza la supervivencia colectiva.

Un calentamiento global superior a 3°C reduciría drásticamente las condiciones de vida humana y aceleraría la extinción de especies.

II. Impacto social y medioambiental

La construcción convencional es un motor clave de la crisis ecológica, con impactos a escala global, como que genera el 37% de las emisiones de GEI, consume el 45% de materias primas y el 50% del agua dulce; regional, como la destrucción del 49.7% de los hábitats por cambios de suelo y del 30% de la biodiversidad; y local, como la toxicidad, la contaminación aérea y acústica.

Además, la vivienda enfrenta una crisis socioeconómica, con precios inalcanzables (alquileres que superan el 40% del salario neto), injusticia social (50.000 desahucios anuales en España), desequilibrio territorial (3.000 municipios en despoblación) y un turismo depredador de infraestructuras y territorio.

III. Siete acometidas

En la segunda entrega proponía siete acometidas para empezar a hablar de soluciones, que de paso nos capacitaran como agentes promotores de habitabilidad planetaria:

  1. Abordar el espacio como reflejo cultural y social;
  2. Las prácticas cotidianas de habitar nuestros cuerpos en el espacio, como expresión de las dinámicas humanas;
  3. El lugar como espacio significativo, de identidad y pertenencia;
  4. La diversidad de formas de habitar en función de múltiples adaptaciones a variados contextos culturales y naturales;
  5. La relación de las construcciones humanas con su entorno natural inmediato y biorregional, en términos de arquitectura vernácula sostenible;
  6. La justicia espacial con valores de equidad, plenitud, bienestar y respeto y;
  7. Refundar la habitabilidad desde de la actual urgencia de los límites ecológicos, con una nueva ética de habitar regenerativa, responsable, vinculante y dignificadora.

Además, esa capacidad de agencia habitable interdependiente se apoyaría en tres prácticas:

  1. 1Autorreferencialidad. Soluciones que surgen de acuerdos entre agentes locales, no de «expertos» externos, con efecto biorregional.
  2. Límites de la percepción. Ampliar nuestra comprensión parcial de una red de vida compleja y ancestral, percibiendo como lo hacen las formas de vida no humana, y
  3. Humildad radical. Reconociendo que somos un eslabón minúsculo en la trama de la vida, aun así, responsables con el sistema Tierra y la biosfera.

IV. Soluciones a los Retos

Pues bien, ahora sigue un conjunto de soluciones a los retos planteados, para que la habitabilidad pueda convertirse en motor regenerativo de la construcción, de la conservación del territorio y de una ética adecuada a estos tiempos, con intención conclusiva, primero como:

1º, un listado provocador y exigente para sacudir la apatía, tipo “Manual de supervivencia”, seguido de

2º, un sistema de soluciones lógico, progresivo y congruente con conocimientos ya existentes como la Norma técnica de medición en baubiologie SBM-2015 o los componentes de un hábitat según la ciencias ecológicas y, finalmente,

3º, un texto propositivo y procedimental a través de un manifiesto por la biohabitabilidad.

V. Manual de Supervivencia

La biohabitabilidad no es una «alternativa», es la única forma de habitar que no nos llevará al abismo.

1. Diagnóstico en Crudo: El Modelo de los últimos 80 años ha llegado a su fin

La habitabilidad está en shock. Entre el apartheid inmobiliario (el 60% de los jóvenes españoles no puede independizarse), la toxicidad de los materiales (el cableado eléctrico contamina más que el CO₂ de los edificios) y la insensibilidad bioclimática (viviendas que son hornos en verano y neveras en invierno); el modelo actual es un cadáver técnico. Construir igual sería un suicidio colectivo. A esto súmale:

  • Un crash inmobiliario anunciado, burbujas locales (Madrid, Málaga) con precios inflados por fondos buitre y turistificación, mientras el 90% de las viviendas actuales son biocidas (generan enfermedad según estándares del Institut für Baubiologie).
  • Clima hostil: en 2070, el 80% de España será zona desértica (análisis del proceso de desertificación en España). ¿De qué sirven pisos con aire acondicionado si no habrá agua para que la beban … qué habitantes? Y en el hogar, el formaldehído en muebles emite 0,1 ppm, cuando el límite saludable es 0,03 ppm.
  • Límites planetarios rotos: ya superamos 6 de los 9 umbrales ecológicos seguros (Rockström) y hemos entrado en una zona de riesgo para el mantenimiento de la vida.

2. Soluciones Biohabitables: Principios Radicales

Principios axiomáticos

  1. Principio de no toxicidad. Eliminar 12.000 sustancias químicas presentes en construcciones convencionales, así como en el vestido, la alimentación y la higiene. Neutralización de la nuevas entidades (Röckstrom).
  2. Principio de metabolismo circular. Todos los componentes deben poder reintegrarse a la biosfera, sea reensamblando sus elementos constitutivos o reutilizándolos con otra funcionalidad. El reciclaje en compuestos de menor valor se restringe a los subproductos, y el vertido desaparece, en todo caso, ambos, como insumos de construcción o fertilización.
  3. Principio de reciprocidad energética. Todo edificio debe generar más energía que la que consume. Toda fuente de energía debe generar más de un trabajo útil y ser acumulable. Las métricas energéticas se referirán al trabajo final obtenido.
  4. Principio de resiliencia hídrica. Autosuficiencia en el ciclo del agua atmosférico y local. Extrapolación de la xerojardinería al diseño del territorio. Fin del saneamiento con agua potabilizada. Normalización del inodoro seco.
  5. Principio de convivencia multiespecie. Diseño biofílico que favorece la coexistencia con otras formas de vida. Fin del monocultivo y de la segregación. Extrapolación de la agricultura sintrópica y del sistema agroforestal sucesional al urbanismo.

Materiales que no Maten

  • Hecho: la tierra apisonada reduce un 67% el daño a la salud humana frente al hormigón.
  • Acciones:
    • Prohibición progresiva del cemento (reducción al 50% en 5 años). Reemplazar por paredes respirantes hechas con mezcla de arcilla, paja y cal que albergan microbiomas beneficiosos y se oponen al 38% de las viviendas con mohos tóxicos (Aspergillus, Stachybotrys):
      • Tierra cruda (adobe, tapial).
      • Madera local certificada (pino, eucalipto).
      • Aislantes naturales (corcho, lana de oveja).
    • Implantación de 54 centros locales de producción de materiales biohabitables, en los primeros 5 años, uno por provincia; en los siguientes 5 años, uno por comarca o biorregión.
    • Creación de un banco de tierras para construcción con arcilla, piedra o leñosas o fibras vegetales locales en los centros citados, donde exista el recurso local, con mecanismos de intercambio interregional.
    • Implementar Pasaporte de materiales con trazabilidad completa, planificación de desmontaje y reutilización y ACV completo a impactos intermedios y finales.

Energía: Autosuficiencia o Extinción

  • Hecho: una casa bioclimática pasiva bien diseñada reduce un 90% el consumo energético.
  • Acciones:
    • Obligatoriedad inmediata de introducir más energía de la que se consume, estándar Casa Pasiva en rehabilitaciones: en obra nueva, de balance energético neutro en 5 años y positivo en 10 años.
    • Comunidades solares. Vecinos compartiendo excedentes, sin intermediarios, a través de redes locales distribuidas.
    • Prohibición de calefacción por combustibles fósiles, incluido el gas natural. Permitida la biomasa y el biogás km0 sin monocultivo energético.

Agua: Nueva Moneda de Guerra, ¿o de Concordia?

  • Hecho: España perderá el 25% de sus recursos hídricos en 2050. El 75% del territorio estará en estrés hídrico.
  • Acciones:
    • Captación obligatoria de agua de lluvia en tejados (mínimo 50% de la pluviometría local/m²) y limitación del sellado urbano al 60% de la superficie consolidada.
    • Baños secos y compostaje en zonas rurales y urbanas de baja densidad. Gestión mancomunada por servicios públicos de parques y jardines con composteras comunitarias y agrocompostaje. En grandes núcleos tratamiento centralizado como el modelo de Loeches.
    • Humedales artificiales para tratamiento de aguas grises y fecales in situ por biodepuradoras. Prohibición del uso de detergentes no biodegradables.
    • Recarga sistemática de acuíferos mediante sistemas de drenaje urbano sostenible o línea clave, reduciendo suelo artificializado impermeable, favoreciendo cauces naturales o instalando estanques de tormentas si necesario.
    • Hacer una gestión biorregional de las cuencas hidrológicas priorizando lo anterior, penalizando el despilfarro residencial, industrial y de ocio.

Territorio: Desurbanizar o morir

  • Hecho: el 70% de los españoles vive en el 13% del territorio.
  • Acciones:
    • Impuesto al suelo urbano no utilizado (ej.: solares vacíos), especialmente en centros históricos.
    • Rehabilitar pueblos con dotaciones y equipamientos mancomunados y teletrabajo.
    • Fin de la propiedad especulativa del suelo, en su lugar, biorregionalizar el derecho de superficie y promover un usufructo comunitario de la tierra.

Gobernanza. La Comunidad manda

  • Hecho: Austria tiene un 60% de vivienda pública; España, un 2,5%.
  • Acciones:
    • Cooperativas de cesión de uso. Suelo colectivo, vivienda perpetua.
    • Asambleas ciudadanas para aprobar proyectos urbanos y territoriales.
    • Todo espacio habitable debe alojar al menos 5 especies nativas, facilitar corredores ecológicos y producir alimento para la fauna local.
    • Escuelas taller de biohabitabilidad en cada comarca, con programa de «Maestros de Obra Regenerativa».

Resiliencia. Prepararse para lo inevitable

  • Hecho: en 50 años, el nivel costero subirá 1 metro: miles de hectáreas bajo el agua.
  • Acciones:
    • Viviendas anfibias en los 20.000 km de costa y en el borde fluvial urbano (ej.: Países Bajos).
    • Refugios climáticos públicos (centros cívicos adaptados al cambio climático en cada municipio).
    • Sistema de alerta temprana para olas de calor habitacional, obligatoriedad de tener en cuenta el albedo en los acabados de cubiertas y pavimentos, establecimiento de medidas y métricas de adaptación urbana ad hoc.
    • Ventilación natural asistida por diseño bioclimático, filtros vegetales en todas las estancias, monitorización continua de CO2 y COVs y prohibición de estos en 5 años.
    • Hacer la norma SBM-2015 de Biohabitabilidad, de obligado cumplimiento.

Ética. Habitar sin herir

  • Hecho: cada vivienda convencional extingue 0,0012 especies/año.
  • Acciones:
    • Certificado de «Huella Vital». ¿Cuánta biodiversidad restaura tu hogar?
    • Jardines de polinizadores obligatorios en azoteas o cubiertas vegetales con especies autóctonas o xerojardinería.
    • Huertos urbanos obligatorios (1 m2 por habitante), con integración de nidos, refugios y corredores ecológicos subterráneos para microorganismos.

3. Fases de la Revolución Biohabitable

1er al 3er año: Emergencia

  • Congelación de todos los proyectos urbanísticos convencionales.
  • Creación de 100 centros de formación acelerada en biohabitabilidad.
  • Nacionalización de las principales cementeras.
  • Desobediencia civil técnica y alianzas urbano-rural.

4º al 7º año: Transición

  • Rehabilitación del 30% del parque inmobiliario.
  • Reconversión industrial masiva.
  • Desarrollo de normativa biohabitable.
  • Transformación de la mentalidad individualista.

8º al 10º año: Consolidación

  • Cierre del último vertedero de residuos de construcción.
  • Autosuficiencia energética del 70% de las viviendas.
  • Reducción del 90% en emisiones del sector.
  • Superación de resistencias del complejo inmobiliario-financiero, y de la inercia normativa.

4. Objetivo Final: Lo imposible es una opinión                

  1. Expropiar. Nacionalizar viviendas vacías (3,4 millones) y suelos especulativos.
  2. Prohibir. Moratoria a urbanizaciones en costa y territorios fértiles.
  3. Distribuir. Renta básica universal vinculada a vivienda (ej.: Berlín).
  4. Adaptar. Planes municipales de resiliencia climática (ej.: Barcelona).
  5. Regenerar. 1 millón de empleos en biohabitabilidad (rehabilitación, permacultura).

VI. Sistema de soluciones de habitabilidad congruente con la ecología

2.1. Los componentes del hábitat

Un hábitat es el espacio vital de una especie sana, necesariamente compartido con otras especies, por asociación.

Las relaciones entre estas especies, a lo largo de una continuidad espacio-temporal que incluye varios hábitats de distinta escala, definen un ecosistema.

El ciclo vital de los individuos de esa especie y su hábitat, ciclo y espacio, son esencialmente interdependientes y las transformaciones de uno influyen en el otro. Estas interdependencias y su deseado estado sano requieren una diversidad de elementos físicos y biológicos.

Si en lugar de especie decimos personas, y en lugar de hábitat decimos casa, una casa tóxica intoxica a las personas que lo habitan; o unas personas descuidadas descuidan la casa, y ésta, en un ciclo vicioso, pierde su capacidad de cuidarlas. El progresivo deterioro que llamamos ciclo vicioso puede deberse tanto a los elementos intercambiados, como a los agentes intercambiadores, como al propio modelo de intercambio.

Pero es posible reconducir todo ello hacia un ciclo virtuoso, regenerativo, de cuidados y sanador entre edificio e individuos y viceversa. A esto las personas lo llamamos hogar, y si las demás especies lo pudieran nombrar, lo llamarían hábitat: un ciclo espacio-temporal virtuoso de interacciones entre elementos, agentes y modelos de interacción.

Distintos hogares, hábitats o ciclos virtuosos pueden asociarse e intercambiar procesos y recursos en sistemas complejos que van desde el mínimo espacio vital de, por ejemplo, una microrriza, hasta la posible gaia orgánica del planeta Tierra, pasando por el metabolismo urbano de una megaciudad o por la sucesión de ecosistemas a lo largo del curso de un río, de la montaña al mar.

Biofiia

El ciclo virtuoso de cualquiera de estos hábitats, y el papel de sus componentes, se puede evaluar desde una situación de partida, y diseñar e implementar los nuevos elementos e interacciones, intercambios o interdependencias que reconduzcan la situación de partida a un estado sano, hogareño, habitable o regenerativo.

Esta acción intencionada se llama también biofilia y es la opuesta a la intención, consciente o no, biocida.

Desgraciadamente, el lugar y momento actual está repleto de acciones que van en contra de la Vida en sus múltiples formas, dejando a su paso huellas inhabitables.

Lo que sigue sirve al propósito de crear y mantener hábitats biofílicos, ciclos virtuosos, operativamente primero domésticos, pero inseparablemente asociados al ecosistema del emplazamiento concreto del hogar y, por ende, a la biosfera terrestre, el conjunto completo de todos los hábitats y ecosistemas del planeta Tierra. Consecuentemente, servirá también para denunciar, minimizar, reconducir y restaurar la construcción e interacción de ciclos espaciotemporales insanos, destructivos, biocidas o viciados.

Las ciencias ambientales y derivadas de la biología, más en concreto la ecología, enumeran cinco componentes indispensables de un hábitat. Los cinco coexisten con mayor o menor presencia y relaciones directas más o menos activas.

Su presencia y actividad relacional indican la salud del hábitat. La falta de un componente o la inactividad relacional con alguno de los demás indican la existencia de un problema tendente a la inhabitabilidad.

Mirada sistémica

El funcionamiento común de estos componentes es sistémico: no es lineal, ni fragmentado, ni secuencial, ni mecánico, ni está cerrado, ni simplificado, ni estructurado intelectualmente. Nada de esto impide observarlo, comprenderlo e interactuar desde las capacidades humanas comunes. Sin embargo, es imperativo que nos aproximemos al hábitat y a sus componentes desde una mirada y con una actitud sistémica, es decir, incluyente, orgánica, interdependiente, evolutiva, sintética, autónoma y dinámica.

En el lugar, y momento, actual esto puede percibirse inicialmente de manera peyorativa, caótica y desconectada, pero todas las personas podemos recolocarnos, reconectar, contemplar y desenjuiciar nuestra percepción para acceder al hábitat. Lo contrario será tratarlo como un objeto al servicio de un fin probablemente extractivo.

Querido lector, a partir de ahora la lectura será inmersiva y requerirá no sólo tu atención, sino también tu intuición y tu pertenencia a más de un hábitat, así como el reconocimiento de que tu identidad, lejos de ser individual y propia, es una colección de seres vivos entre los que destacan los 38 trillones de bacterias que suman la mitad de todas las células de tu cuerpo y que te permiten hacer la digestión, inmunizarte ante patógenos, generar hormonas, sintetizar vitaminas y adaptarte al entorno. Sin ellas no estaría yo escribiendo ni tú leyendo. Ellas son únicas para ti, como tu singular genoma.

Cada uno o una somos el hábitat de este microbioma. Igualmente somos parte de hábitats mayores; no somos objetos inertes, sino sujetos activos, agentes, componentes de sistemas que nos otorgan papeles vitales.

2.1.1. El componente físico: la Arquitectura como Extensión del Cuerpo

El componente físico de un hábitat incluye el suelo, el agua, el clima, los recursos materiales y las condiciones de contorno.

Para una hierba puede ser la proporción de arena o arcilla en sus raíces, la escorrentía superficial y el rebaño que pasta y abona. Para una persona pueden ser la localidad, la estación del año, las paredes y ventanas, la calefacción, la vivienda vecina, la calle y el supermercado donde compra.

Encajan en este componente todas las cosas imprescindibles para existir: alimentos y agua, aire respirable, un espacio construido mínimamente estable, seguro, confortable, asequible y habitable. Este espacio interior requiere, a su vez, de un entorno propicio.

Al igual que la hierba tiene estrategias de floración y reproducción, así como tolerancia para adaptarse a condiciones variables, la persona habitante tiene capacidad de respuesta para intervenir en su casa, su barrio y su entorno.

Además, todas las formas de vida venimos con una resiliencia intrínseca que nos faculta no solo para existir, sino para vivir.

Y sin embargo, la construcción convencional ha convertido estos elementos en amenazas:

  • Suelo: el hormigón ha sellado el 22% de la superficie urbana europea, impidiendo la infiltración de agua y matando la microbiología del suelo (Agencia Europea de Medio Ambiente, 2022).
  • Aire: los Compuestos Orgánicos Volátiles (COVs) en pinturas y muebles superan 500 µg/m³ en viviendas (frente a los 100 µg/m³ recomendados por la OMS).
  • Agua: el 40% de los acuíferos costeros están contaminados por nitratos de fertilizantes usados en jardines urbanos (MITECO, 2023).

Caso de estudio. La Earthship de Taos (Nuevo México) demuestra que es posible crear sistemas físicos autosuficientes:

  • Muros de neumáticos rellenos de tierra: almacenan calor térmico con una inercia de 7 días.
  • Captación pluvial: 100.000 litros anuales para una familia de cuatro.
  • Tratamiento de aguas grises: humedales artificiales con plantas macrofitas.

2.1.2. El componente biológico: El Hogar como Ecosistema Vivo

El componente biológico de un hábitat incluye todos los procesos biológicos, orgánicos y tróficos de las especies que lo habitan y del ecosistema del que forma parte.

Para un árbol es su despliegue de meristemas capaces de conformar yemas, hojas, tronco, corteza, flor, fruto y semilla todo ello catalizado por el sol y el agua y operado por la clorofila y su capacidad de síntesis de oxígeno, carbono e hidrógeno, de producir materia orgánica que es su mismo organismo, objeto y sujeto.

Para una persona es el intrincado metabolismo interno en constante equilibrio sanguíneo, endocrino, neuronal y social que le acompaña desde antes el parto hasta después de la muerte.

Estar vivo es necesariamente complejo, pero no por ello inexplicable o inabordable, y todos sabemos lo que favorece y lo que perjudica la vida.

También en el hogar, en la construcción, uso y final de un edificio sabemos qué contribuye con la vida y qué va en su contra, desde fuentes de energía más o menos contaminantes hasta materiales más o menos naturales y diseños más o menos respetuosos.

Al igual que el árbol es hábitat de aves o ardillas, mantiene año tras año su subsuelo y al final se descompone con la ayuda de hongos e invertebrados en una explosión de vida microscópica, el componente biológico de una casa puede incluir generaciones de habitantes y amigos, mantener la vida de un barrio y al final ser presa, quizá, de plantas, animales y otras formas de vida.

Un hábitat sano no se limita a albergar vida:

Es vida en sí mismo. Sin embargo, la construcción industrial ha roto este principio:

  • Pérdida de microbioma. Las casas modernas albergan un 90% menos de bacterias beneficiosas que las chozas de barro (Estudio Microbioma Doméstico, Universidad de Oregon).
  • Hongos tóxicos. El 38% de las viviendas españolas tienen concentraciones de Stachybotrys chartarum (moho negro) que superan 1.000 esporas/m³ (umbral peligroso: 500 esporas/m³).

2.1.3. El componente de interacciones: La Trama de la Convivencia

El componente de interacciones se refiere a las relaciones que se establecen entre los diferentes organismos o individuos convivientes. Por ejemplo, la polinización de la abeja beneficia tanto a las flores como a la colmena, reproduciendo unas y alimentando al enjambre.

Las interacciones se expanden, por ejemplo produciendo miel para osos o humanos, o favoreciendo determinadas plantas y, a su vez, una flora y fauna específicas. Estas interacciones son siempre asociativas o simbióticas y en condiciones naturales se autorregulan, teniendo en cuenta los condicionantes espaciotemporales. Por supuesto, la acción humana ha trastocado estas interacciones y autorregulación.

Este componente se aplica directamente a la dimensión social humana en toda su complejidad familiar, ciudadana y, hoy en día, global. Las redes de comunicación y el ingente intercambio de información queda incluido aquí y no es exclusivamente humano: sabemos que las redes fúngicas conectan y activan respuestas en bosques cuyas raíces y copas interactúan a nivel local y global.

Las interacciones suceden a nivel intraindividual, interindividual, grupal, social, global, y también entre especies, hábitats y ecosistemas, con conexiones nuevas emergiendo de todos los elementos del sistema y perdiendo otras, con las correspondientes funcionalidades adquiridas o suspendidas.

Las interacciones en un hábitat son redes de reciprocidad. Pero en las ciudades modernas, estas redes se han convertido en vectores de estrés:

  • Contaminación electromagnética: un router WiFi emite 5 V/m (el estándar biohabitable es <0.2 V/m), alterando los ritmos circadianos.
  • Aislamiento social. El 68% de los jóvenes europeos vive en pisos de menos de 60 m², imposibilitando la convivencia intergeneracional.

2.1.4. El componente de (bio)diversidad. La Riqueza de lo Múltiple

El componente de (bio)diversidad se refiere a la variedad de especies coexistentes. A más diversidad, mayor estabilidad y resiliencia.

Esto se debe a que la resiliencia de un hábitat o de un ecosistema es producto de la vitalidad o potencia de sus individuos por la riqueza taxonómica de éstos, y a que la estabilidad de un ser sintiente, humano o no, es producto de su salud por su capacidad de respuesta. Cuantas más opciones, mejor. Mejor más alternativas.

Combinado con el componente biológico del hábitat, hablamos de biodiversidad; combinado con el físico, hablamos de diversidad de materiales, formas, espacios y estados; combinado con el componente de interacción hablamos de variedad de modelos, canales, funciones y flujos.

De la misma forma que una persona puede ejercer varios roles (hijo, hermano, padre, amigo, compañero, socio, etc.), un material o un individuo pueden desarrollar diferentes funciones para su ecosistema o para diferentes ecosistemas anidados.

Abundando en este componente, la diversidad aumenta cuando una función la pueden desarrollar diversos elementos del sistema y cuando un elemento puede desarrollar diversas funciones. Un diseño permanece, es más fuerte, resistente y flexible, cuando integra diversidad.

La biodiversidad no es un lujo: es el seguro de vida del hábitat, pero tenemos datos alarmantes:

  • Edificios como trampas. 988 millones de aves mueren al año en EE.UU. por colisiones con ventanas (Universidad de Cornell).
  • Extinción doméstica: el uso de insecticidas en hogares ha reducido un 75% las poblaciones de mariquitas en Europa.

2.1.5. El componente (espacio)temporal: La Memoria del Espacio

El componente (espacio) temporal reconoce que los hábitats no son estáticos, sino que están en constante cambio a lo largo del tiempo (y esto modifica y es modificado por el espacio físico y percibido).

Los cambios estacionales, el ciclo de vida de haberes, seres y enseres, la entropía física, el impulso vital, la función metabólica y hasta las leyes cósmicas son dinámicas. Tanto el tiempo de cronos medido en segundos, días, lunas, años o ciclos solares, como el tiempo de kairos medido en hitos, ritos, sucesos o saltos de conciencia, influye en el hábitat y en las especies e individuos que alberga.

Puede ser un cambio físico, de temperatura o humedad el que active, por ejemplo, un brote; o que el periodo de latencia genético de la semilla fecunde, o que se supere una masa crítica o un umbral de flujo, o que madure un proceso; sea como fuere, el tiempo actúa. Esto es evidente para la persona de edad avanzada que, además, recuerda como ha envejecido su hogar.

La memoria no es sólo mental o representada, también es celular, material e interactiva, por eso hay instinto, monumento y tradición, tanto para la especie humana como para otras especies.

Para el jazmín y para la juventud la luna llena cambia hábitos y hábitats, al igual que el calor solar convierte en habitables o evitables lugares aparentemente neutros. Sin embargo, los ciclos de la Vida y de las especies son órdenes de magnitud mayores que los de sus individuos y, a su vez, los ritmos y velocidades de interacción natural de ecosistemas sobrepasan los plazos generacionales, incluso históricos. Es por ello que puede resultar difícil para una persona occidental actual, tan acostumbrada a sobrepasar los límites planetarios, comprender la inexorable parsimonia geológica o evolutiva.

El tiempo en los hábitats no es linea

Es un ciclo de nacimiento, madurez y regeneración. Pero la construcción actual ignora esta dimensión:

  • Obsolescencia programada: el 60% de los materiales de construcción tienen una vida útil menor a 50 años.
  • Amnesia climática: los diseños no contemplan escenarios de +50 °C o inundaciones recurrentes.

Estos cinco componentes, además de ser estudiados por las ciencias de la biología y la ecología, son aplicados mediante metodologías de sensorización y medidos con métricas asequible e indicadores comprensibles para la ciudadanía y el establecimiento de políticas.

La NORMA TÉCNICA DE MEDICIÓN EN BAUBIOLOGIE (Biología del Hábitat) SBM-2015, aporta una visión de conjunto de los factores de riesgo físicos, químicos y biológicos que son estudiados, medidos, interpretados de manera experta -en dormitorios, espacios habitados, lugares de trabajo y terrenos- y presentados indicando los resultados de la medición, así como los aparatos de medición y métodos de análisis utilizados. En caso de obtener valores problemáticos, se elaboran las correspondientes recomendaciones de medidas correctoras.

Los diferentes apartados de la Norma describen las influencias ambientales interiores biológicamente críticas.

La función de la técnica de medición baubiológica es la detección y la minimización de estas influencias y la prevención profesional en el marco de lo que es individualmente realizable.

La exigencia y el objetivo son crear un entorno vital lo menos contaminado y lo más natural posible con la consideración global y la posibilidad de diagnóstico de todos los apartados de la Norma. En el transcurso de las mediciones, las evaluaciones y la realización de medidas correctoras, la experiencia en baubiologie, la precaución y la viabilidad están en un primer plano, apoyados por conocimientos científicos.

La Norma SBM-2015 evalúa 20 parámetros críticos, agrupados en tres categorías, a modo de ejemplo:

A. Campos y Radiaciones

  • Campos electromagnéticos. Límite seguro: <0.2 V/m para alta frecuencia (WiFi) y <20 nT para baja frecuencia (cables eléctricos).
  • Radón: máximo 20 Bq/m³ (en España, el 10% de las viviendas superan 100 Bq/m³).

B. Toxinas y Calidad del Aire

  • Formaldehído: <0.03 ppm (presente en el 90% de los muebles de melamina).
  • Partículas PM2.5: <10 µg/m³ (las cocinas de gas triplican este valor).

C. Factores Biológicos

  • Mohos: <50 esporas/m³ para especies patógenas.
  • Ácaros: <100 individuos/g de polvo.

Y por nombrar dos ejemplos de aplicación:

Proyecto Healthy Housing (Alemania):

  • Resultados: reducción del 80% en casos de asma infantil.
  • Técnicas usadas:
    • Muros de arcilla con cáñamo.
    • Suelos radiantes alimentados por geotermia superficial.

Hospital de Olot (España):

  • Innovación: primera instalación sanitaria con certificación biohabitable.
  • Características:
    • Iluminación circadiana (2.700 K a 6.500 K).
    • Circuitos eléctricos apantallados.

En los anteriores capítulos, hemos observado que podemos comprender las condiciones de habitabilidad de los ecosistemas que soportan la vida de todas las especies, incluida la humana. Hemos visto que podemos medir y proteger esas condiciones en defensa de la vida. Sólo nos resta actuar.

A partir de ahora sigue una propuesta de acción que comienza con suscribir un manifiesto, que tiene la intención de fundar ulteriores movimientos concretos para restaurar la habitabilidad desde la bioconstrucción. Estimado lector o lectora, quedas invitada e invitado a comentar y apoyar con tus decisiones.


Manifiesto EcoHabitar por Habitabilidad y Bioconstrucción. Haz clic aquí.


Artículos precedentes:
Apología de la habitabilidad como motor regenerativo de la construcción (parte 1). La habitabilidad en crisis
Apología de la habitabilidad como motor regenerativo de la construcción (parte 2). Siete acometidas
Apología de la habitabilidad como motor regenerativo de la construcción (parte 3)
El problema a resolver. (parte 4). La habitabilidad necesita una refundación

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