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Cosechar agua en bioconstrucción, Tercera Parte: Estudio integral para la regeneración del agua y del paisaje en una finca histórica del Bajo Llobregat

El riesgo de desertificación que afecta a gran parte del territorio español, no es sólo un efecto del cambio climático, sino que es un proceso lento de degeneración natural motivado por acciones antrópicas que lleva décadas produciéndose. Aunque, eso sí, ahora acelerado por el aumento global de las temperaturas y los cambios en el modelo de precipitaciones.

Un estudio para la regeneración del agua. El caso de esta masía y finca rural del Bajo Llobregat es un testimonio vivo de una desertificación agudizada por la gran expansión industrial y urbanística de la segunda mitad del siglo XX en la periferia de Barcelona. De las numerosas fuentes naturales que se encontraban en la zona, hoy sólo queda rastro de sus construcciones para el aprovechamiento del agua. Las últimas dejaron de emanar agua en los 70. 

En el artículo se presentan el estudio integral del terreno de la finca y una propuesta de actuaciones en clave de infraestructura verde, bioingeniería paisajística, o soluciones basadas en la naturaleza, con el objetivo de restituir el equilibrio del sistema agua-suelo-vegetación, regenerar los niveles freáticos y, a partir de ello, detener los procesos de desertificación.

Contexto geográfico e histórico de la finca. El estrecho vínculo perdido del territorio con el agua 

Se trata de una masía y finca rural histórica situada políticamente en la comarca del Bajo Llobregat, en la provincia de Barcelona. Hidrográficamente, se encuentra dentro del conjunto llamado Rieras litorales del Macizo del Garraf, en el litoral al sur del río Llobregat y del área metropolitana de Barcelona. Este macizo es un espacio natural de más de 12.000 ha de vegetación y es considerado el pulmón de la provincia de Barcelona. 

Se encuentra afectado por procesos de desertificación: degradación del suelo, muerte masiva de árboles, alerta por incendios y sobreexplotación de sus acuíferos. Todo ello,  causado por el crecimiento urbanístico feroz de las últimas décadas, ligado al desarrollo industrial de la zona periurbana de la Barcelona de los años 70 y agravado por el cambio climático y el aumento global de temperatura.

Un testimonio vivo de la historia de la degradación natural 

La finca es un testimonio vivo de la historia de la degradación natural de la zona. 

En sus laderas se pueden identificar los síntomas de la desertificación activa. Su bosque, desarrollado de forma natural tras la deforestación masiva a la que había sido sometida toda la zona para la explotación agrícola y de la madera, es joven, frágil y repoblado sólo por las especies más resilientes que han sobrevivido a las condiciones del suelo, incluidas las especies invasoras. Ocupa unas 28 hectáreas de la vertiente norte de una de las rieras tributarias de la principal, que pasa por el municipio de Viladecans y desemboca en la playa del mismo. 

A pesar de ser hoy una riera intermitente por la que sólo baja agua durante lluvias moderadas, hay constancias de que hasta los años 70 había caudal continuo y algunas veces sus avenidas habían afectado violentamente a la población.

Fig.1: Mujeres haciendo la colada en la riera de Les Comes. Años 20 del siglo XX (Fuente: 1000 historias de Sant Climent de Llobregat).

Orígenes

Los orígenes de la finca datan de la época medieval en el s. XII, cuando el término municipal era propiedad de una baronía cuyas tierras eran alquiladas a los parceros para trabajarlas. La masía era una unidad de producción donde se cultivaban productos de secano, había un huerto de regadío, explotaba el bosque, se criaba ganado, había transformación de materias primas (elaboración de vino y aceite,  etc.).

Como en todos los pueblos con tradición agrícola, en los municipios del Bajo Llobregat los ciclos del agua y su presencia son fundamentales. En los contratos agrarios leemos las precauciones que el inquilino debía tomar con las venidas de agua: “Será obligación del parcero hacer en la porción de la finca cedida, las veredas ó rasas necesarias para la buena conducción de las aguas pluviales, debiendo cuidar de conservarlas libres y en buen estado, á fin de que no se perjudique la finca” (L’aigua i Sant Climent: més de 1000 anys d’històries. Jaume Vendrell. Històries de Sant Climent de Llobregat). 

 Fig. 2: En el siglo XIX la industria textil en Cataluña fue una de las primeras en colonizar el río Llobregat para aprovechar la energía hidráulica. 

Desapareciendo la actividad agrícola

Históricamente, el pueblo estaba muy vinculado con el agua y en la zona se encuentran multitud de construcciones utilitarias que explotaban fuentes naturales y una abundante presencia de agua subterránea en el macizo rocoso. Hubo incluso una planta embotelladora que comercializaba un agua de gran calidad. Se promovieron muchas actividades alrededor del agua como lavaderos, molinos, áreas de baño y recreo. 

A partir de los años 70, la gran expansión urbanística e industrial de la zona fue transformando su actividad económica en detrimento de la agricultura. Asimismo, provocó una fuerte presión sobre los acuíferos y tanto la disponibilidad como la calidad del agua cambiaron. Poco a poco se acabó con la poca actividad agrícola que quedaba y se abandonaron las tierras, que se fueron repoblando desordenadamente con un bosque menos biodiverso, con las pocas especies dominantes que lograron adaptarse a las nuevas y más pobres condiciones.

Las últimas fuentes acabaron de secarse alrededor de los años 70, al mismo tiempo que terminó desapareciendo la actividad agrícola.

Estudio preliminar del terreno, morfología, geología y cobertura del suelo

Es necesario realizar un estudio básico de la morfología, geología y la cobertura del suelo para, en primer lugar, entender los mecanismos que han roto el equilibrio natural del ciclo del agua, y del sistema agua-suelo-vegetación. En segundo lugar, realizar un modelo hidrológico y determinar las zonas en las que las distintas actuaciones van a tener el mejor efecto. Y por último, escoger, bajo criterios de mínima invasión al entorno, qué combinación de actuaciones corrige de forma óptima las pérdidas y los desequilibrios del sistema.

La finca ocupa la ladera sur de la montaña con una pendiente media del 25%. Es un terreno fuertemente marcado por las dinámicas típicas de ladera de fuerte pendiente, con generación de arroyos y torrenteras por erosión hídrica, con procesos de transporte y sedimentación de la fracción de suelo erosionable en las cotas más bajas, que se aceleran con una mala gestión del uso del suelo. 

Condicionamientos

Un bioma característico de bosque litoral Mediterráneo joven, de escaso desarrollo de la capa superficial del suelo, que lo hace altamente vulnerable a cualquier cambio que impacte en su frágil estructura. Un substrato rocoso altamente impermeable en su matriz, pero con un sistema de fracturas en la roca que favorecen la infiltración y la presencia de ese agua freática que antes emanaba en multitud de puntos. 

Un sistema cuyo equilibrio depende en gran medida de ese espesor de la capa superficial de suelo y de su vegetación, para que el agua sea retenida el suficiente tiempo para poder ser absorbida lentamente a través de las fracturas. 

Fig. 4: Esquema del equilibrio de un sistema de ladera típico del Mediterráneo frente a uno del Cantábrico. Fuente: Ecosphere, 2023.

Estos condicionantes geomorfológicos de la finca son, como se puede suponer, un caldo de cultivo con un alto riesgo de degradación frente a cualquier cambio climático o modificación antrópica de su estructura original. 

En el caso de la finca, el terreno está afectado por ambos, por el cambio climático y por las diversas modificaciones y actuaciones urbanísticas que se han desarrollado a lo largo de su historia y que no han tenido en cuenta la alteración provocada en este frágil equilibrio.

Ambos han acelerado drásticamente los procesos de pérdida de agua por escorrentía superficial y pérdida de espesor de capa de suelo por erosión.

Fig. 5: Cartografía de fuentes, pozos e instalaciones. Fuente: iRap Estudio.

El desarrollo urbanístico, impacto en la dinámica del terreno

Dentro de la finca, sólo el 4% del suelo está afectado por desarrollo urbanístico (edificaciones, taludes y caminos), pero esta aparentemente pequeña modificación impacta enormemente en la dinámica del terreno, en gran parte por cómo está planteada. 

La masía y elementos de edificación adjuntos se construyeron sobre la zona baja de una de las torrenteras, allanando el terreno e impermeabilizando toda su superficie. Toda el agua que se acumula en este punto, que viene de las laderas y del arroyo, es directamente drenada por un desagüe pluvial aguas abajo de la masía y hacia la riera, provocando una importante erosión de suelo arrastrado. En esa torrentera se explotaban, mediante excavaciones, hasta 4 puntos de agua subterránea desde los que se desviaba el agua a varios depósitos, hoy vacíos.

A principios del siglo XX se abrió un camino forestal que atraviesa toda la ladera este, de una longitud total de 800 m con gran pendiente, sin respetar el contorno natural del terreno en su trazado y sin ningún tipo de drenaje transversal. El camino corta literalmente la red natural de drenaje de la ladera en dos, llevando toda el agua de la mitad superior con él. Incluido el sedimento arrastrado por la erosión hídrica de su talud. 

Acumulación de sedimento fino

En la planicie baja donde termina el camino, hay una gran acumulación de sedimento fino, lavado de esa capa superficial de suelo tan frágil. Cuando llueve, se forma un barrizal en esta zona, y el agua acumulada acaba perdiéndose por evaporación. La erosión en las laderas ha eliminado totalmente la capa superficial del suelo en algunos lugares, dejando al descubierto el sustrato rocoso. En la ladera aparecen claros rocosos, en los que ya no puede crecer nada, y la densidad de vegetación de la ladera está disminuyendo.

Fig. 6: Cartografía de pérdidas de agua, suelo y vegetación. Fuente: iRap Estudio.

Diseño y propuesta de soluciones basadas en la naturaleza para la regeneración natural de la finca

Desde el diseño regenerativo, no podemos actuar directamente o, al menos, de una forma sustancial sobre las nuevas condiciones climáticas. Sin embargo, sí podemos actuar sobre todas esas modificaciones antrópicas que se han hecho sobre el terreno, que han desequilibrado el sistema natural y obstaculizado su propia capacidad autorregenerativa. 

Para esta finca se ha trabajado en una estrategia múltiple que aborda todos los procesos de desertificación por causas antrópicas con los siguientes objetivos:

  1. Restaurar la conectividad hidráulica original y la red de drenaje natural, alterada por los caminos forestales, taludes excavados y parcelas urbanizadas, incluyendo la activación de las fuentes y el incremento de los niveles freáticos.
  2. Detener la erosión del suelo en taludes y laderas, evitando el lavado de nutrientes y de la fracción granulométrica más fina, necesarios para la integridad y fertilidad del suelo.
  3. Incrementar la capacidad de retención e infiltración del agua en el subsuelo que se ha perdido, tanto por impermeabilizaciones directas como por la degradación de la capa superficial del suelo.
  4. Reforestar estratégicamente y desde el estrato herbáceo para iniciar un proceso de regeneración natural de la estructura de esa capa superficial del suelo.
Fig. 7: Cartografía de estrategias de actuación. Fuente: iRap Estudio.

Drenaje sostenible

Se ha planteado un conjunto de actuaciones de drenaje sostenible con infraestructura verde, enverdecimiento técnico con bioingeniería paisajística y retención semi natural del agua mediante humedales que, combinadas, consiguen beneficios en las cuatro estrategias regenerativas planteadas. 

 Entre ellas:

  • Ejecución de drenajes transversales básicos en el camino forestal.
  • Swale o cuneta enverdecida de drenaje longitudinal del camino.
  • Estabilización de los taludes con enverdecimiento técnico o con muros naturalizados.
  • Repermeabilización de pavimentos con zanjas de infiltración enverdecidas.
  • Estabilización del lecho del torrente con enverdecimiento que ayuda a reducir la velocidad del agua torrencial, a filtrarla e infiltrarla.
  • Creación de un humedal seminatural vegetado, en zonas de acumulación de agua y finos procedentes del lavado del suelo, que ayudan a filtrar, retener y depurar el agua a la vez que crean un nuevo hábitat para especies nativas.

Todo ello son actuaciones que utilizan los propios materiales presentes en la zona, que aprovechan los propios procesos que la naturaleza tiene para autosostenerse, a través de las plantas, gracias al triple efecto de filtro, estabilización y depuración que estas ejercen, generando nuevos hábitats y activando la regeneración natural del terreno. 

Según la modelización hidrológica, con las actuaciones en la cuenca de drenaje de tan sólo uno de los torrentes de los cuatro que comprende la finca, se podrán gestionar de manera sostenible y regenerativa más de 120 mil metros cúbicos anuales de agua de lluvia. 

Una gran parte de esa agua, que ahora se pierde por escorrentía superficial, conseguirá retenerse e infiltrarse en el suelo, devolviéndole la humedad y regenerando los niveles freáticos. Con ello, el rendimiento del pozo que abastece la finca mejorará notoriamente y, con el tiempo, se logrará reactivar las fuentes secas. 

Fig. 8: Modelización hidrológica con GIS. Fuente: iRap Estudio.

Conclusión

A través de este ejemplo vemos cómo la regeneración natural puede darse con pequeñas acciones que están al alcance de todos, y que cada actuación tiene un efecto en la salud de la cuenca hidrológica regional. La suma de actuaciones en cada parcela es la que conseguirá un efecto regenerador, no solo en la parcela, sino también en el territorio. 

La regeneración del capital natural es responsabilidad también de las comunidades y los propietarios de tierras. Especialmente si tenemos en cuenta que el 80% del territorio español es privado. 

No hay una solución alternativa para la regeneración natural que no pase por una gestión sostenible y naturalizada de las cuencas. Sin ello, vamos a seguir perdiendo capital económico, social y natural con lo que ya conocemos: plantas depuradoras, potabilizadoras, desalinizadoras, presas, trasvases, descontaminación química de suelos y acuíferos, fertilizantes, pesticidas y un largo etcétera.


Artículos relacionados:
Cosechar agua en bioconstrucción. Primera Parte: El ciclo del agua
Cosechar agua en bioconstrucción. Segunda Parte: Ingeniería verde para la regeneración del agua y del paisaje

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