Que las energías renovables marcan el ritmo hacia una auténtica transición energética es la principal conclusión de los informes que ha publicado recientemente la Agencia Internacional de la Energía (AIE), con un estudio sobre las inversiones mundiales en el sector de la energía.
2016 sería el segundo año consecutivo en que las tecnologías no emisoras de CO2 (energías renovables y nuclear) habrían aportado más energía adicional al consumo energético mundial que los combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón).
El informe de la AIE recoge las siguientes conclusiones sobre las inversiones mundiales:
En 2016, las inversiones mundiales en energía fueron el equivalente al 2,2% del PIB mundial y disminuyeron un 12% respecto a 2015, bajando a 1,7 trillones de dólares (billones de españoles) de los 1,9 del año anterior.
Por primera vez en la historia, las inversiones en instalaciones e infraestructuras de electricidad han sido mayores que las equivalentes en gas y petróleo.

Aumento de las inversiones
En los últimos tres años, las inversiones en electricidad han aumentado un 6%, mientras que en petróleo y gas han disminuido un 38%.
Las nuevas centrales de carbón han pasado de 120 GW en 2010 a solo 40 GW en 2016, mientras que las energías renovables aumentaron en 161 GW (datos IRENA).
Las inversiones en energías renovables se llevaron la mayor parte de las inversiones del sector eléctrico.
A pesar de que las inversiones han sido un 3% inferiores a las de hace cinco años, gracias a las mejoras en los costes de las tecnologías renovables, se ha conseguido que se instale un 50% más de potencia que en ese año y, además, la generación por cada nueva unidad de potencia instalada será un 35% mayor que entonces.
La eficiencia energética ha sido el sector energético en el que más han aumentado las inversiones, con un incremento del 9% respecto a 2015.
Como se puede ver, los grandes protagonistas de las inversiones en 2016 han sido los factores fundamentales para la transición energética: energías renovables eléctricas, eficiencia energética y electrificación, mientras que los combustibles fósiles, aún siendo las fuentes de energía predominantes a nivel de consumo, vieron disminuir su preponderancia en las inversiones en una tendencia que, si se va consolidando en los próximos años, podría significar que el sector energético estaría efectivamente dando pasos seguros hacia una transición basada en la descarbonización.



















