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ToggleEl Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid (ICMM‑CSIC) ha iniciado un proyecto pionero que podría marcar un antes y un después en la lucha contra los contaminantes orgánicos persistentes (POPs), como el DDT y las sustancias per‑ y polifluoroalquiladas (PFAS). Se trata del desarrollo de zeolitas ultraporosas funcionalizadas, diseñadas no solo para capturar estas moléculas altamente tóxicas, sino también para degradarlas de forma eficaz y definitiva.
Una tecnología clave para la regeneración ambiental
Las zeolitas son materiales cristalinos microporosos formados por silicio, aluminio y oxígeno. Su estructura interna de canales y cavidades nanométricas permite adsorber compuestos específicos. Sin embargo, las nuevas zeolitas desarrolladas por el equipo del ICMM‑CSIC presentan una porosidad sin precedentes, que permite tratar contaminantes de gran tamaño y alta persistencia.
El objetivo del proyecto no es simplemente atraparlos, sino transformarlos químicamente en sustancias inocuas, contribuyendo así a la regeneración activa de ecosistemas contaminados. Esta capacidad representa una alternativa eficaz frente a tecnologías pasivas o de contención.
Financiación y colaboración estratégica
El proyecto ha sido seleccionado por la Comunidad de Madrid como una de las dieciséis iniciativas sinérgicas de investigación estratégica, recibiendo una financiación superior a los 760 000 euros durante tres años. Se espera que esta fase siente las bases para optar a una ERC Synergy Grant, una de las ayudas más prestigiosas de la Unión Europea.
El equipo está liderado por Miguel Camblor, investigador del ICMM‑CSIC y referente internacional en zeolitas, junto a Carolina Belver, especialista en fotocatálisis y electrocatalizadores de la Universidad Autónoma de Madrid.
¿Qué son los POPs y por qué es urgente eliminarlos?
Los contaminantes orgánicos persistentes son sustancias tóxicas que resisten la degradación natural, se acumulan en organismos vivos y pueden transportarse largas distancias desde su fuente. Los PFAS, conocidos como “químicos eternos”, están presentes en materiales como textiles, envases, espumas contra incendios o utensilios de cocina, y suponen un serio riesgo para la salud humana y la biodiversidad.
A diferencia de los métodos tradicionales de contención o neutralización parcial, las zeolitas funcionalizadas permitirán degradar completamente estos compuestos en el entorno, contribuyendo de forma efectiva a su eliminación.
Zeolitas de última generación: más allá de la adsorción
La clave del avance reside en la síntesis de zeolitas con poros extragrandes tridimensionales, capaces de alojar moléculas de gran tamaño, y su posterior funcionalización mediante incorporación de metales activos o tecnologías foto‑electrocatalíticas.
Esto permitirá no solo atrapar los contaminantes, sino activarlos químicamente para su destrucción, transformándolos en compuestos inocuos mediante procesos regenerativos. Un enfoque que integra la química de materiales, catálisis avanzado y compromiso con la salud de los ecosistemas.
Liderazgo científico desde España
En 2024, el equipo del ICMM‑CSIC ya había logrado sintetizar la zeolita más porosa conocida hasta la fecha, marcando un hito internacional. En julio de 2025, Miguel Camblor fue nombrado miembro de la Comisión de Estructuras de la Asociación Internacional de Zeolitas (IZA), un reconocimiento reservado a los máximos expertos mundiales en este campo.
Este nuevo proyecto refuerza el posicionamiento del ICMM‑CSIC como centro de referencia en ciencia de materiales y demuestra la capacidad de la investigación española para liderar soluciones regenerativas a escala global.
Hacia un futuro sin contaminantes eternos
Esta tecnología ofrece una oportunidad real para avanzar en la regeneración de aguas contaminadas, suelos degradados y entornos urbanos expuestos a químicos persistentes. Su potencial aplicación va desde plantas de tratamiento de aguas hasta sistemas descentralizados de purificación en zonas rurales o sensibles.
Más allá de la descontaminación, el proyecto abre la puerta a una nueva generación de materiales inteligentes, capaces de detectar, capturar y transformar contaminantes en un mismo proceso.






